
PROCESO
La vocación salvatoriana es ante todo un proceso continuo de crecimiento, entendido como una respuesta al Divino Salvador que nos llama. Como toda vocación, la nuestra se basa en las dinámicas de un proceso de constante crecimiento, discernimiento, apertura permanente al Espíritu, disponibilidad y decisión.
La formación salvatoriana sigue un proceso inicial que consta de tres etapas:




