Santa Cruz de Manga de Cartagena

P. Ignacio Antonio Madera Vargas SDS
P. Wilson Espedito Sabalza Negrete SDS

MISIÓN: Como nuestro Fundador, nos sentimos impactados por Jesús y queremos seguirle a la manera de María y de los Apóstoles. Nos sentimos, también, llamados a ser promotores de liderazgos, a la unificación de las fuerzas vivas, a ser promotores de nuevos y mejores procesos de hacer comprensibles las verdades eternas y del desarrollo de la diversidad ministerial en la Iglesia para la creación de estructuras que generen una nueva realidad. Por tanto, nos sentimos urgidos a ser defensores incondicionales de la vida y ser voz profética para la renovación de la Iglesia y del mundo. También nos urge el compromiso ecológico y la conversión ecológica pedida por el Papa Francisco en Laudato Si.

PARROQUIA SANTA CRUZ DE MANGA, CARTAGENA DE INDIAS

Manga, 2a. Avenida, No. 21-70, Barrio Manga, Cartagena de Indias-Bolívar. Teléfonos: 6056604293 – 6056605401.

Atención en el despacho parroquial: De lunes a viernes de 8.00 a.m. a 12.00 m., y de 1.00 p.m. a 5.00 p.m. El sábado se presta servicio de 8.00 a.m. a 12.00 m.

Los Padres Eder Rafael Arrieta Núñez SDS y Luis Alfredo Escalante Molina SDS participan del conversatorio sobre «El sentido de la Cruz hoy», y con motivo de las fiestas patronales de la Parroquia.
La Ciudad Heroica enmarca la belleza de nuestro templo.
Interior de nuestro templo: Lugar de encuentro con el Divino Salvador.
El P. Milton Zonta SDS y el P. Agustín van Baelen SDS se entrevistaron con Mons. Francisco Javier Múnera, arzobispo de Cartagena.
Encuentro de los líderes y agentes de pastoral con el Superior General de los religiosos salvatorianos, P. Milton Zonta SDS.
El P. Milton Zonta SDS dirige a todos los asistentes al encuentro de líderes y agentes de pastoral, quienes con gran expectativa esperaban este momento de la visita canónica a los salvatorianos de la provincia colombiana.
Unidos en torno a figuras ejemplares en el compromiso cristiano como lo fue San Pedro Claver. En esta foto se observan a varios salvatorianos que se maravillan ante la vida y obra del gran defensor de los derechos humanos, a quien también se le denomina «defensor de los negros y esclavos».
El Superior General de los Salvatorianos, P. Milton Zonta SDS, junto con los salvatorianos de Cartagena y La Unión, visitan la tumba de San Pedro Claver.

15 DE MARZO DE 2024:

CELEBRACIÓN DE LOS 100 AÑOS DE LA PARROQUIA SANTA CRUZ DE MANGA…

100 AÑOS DE PRESENCIA SALVATORIANA EN CARTAGENA DE INDIAS

Hermosa panorámica de nuestra parroquia Santa Cruz de Manga.

HISTORIA DE LA PARROQUIA SANTA CRUZ DE MANGA

Después de incansables desvelos y luchas por dar a conocer el amor del Único y Verdadero Dios entre nosotros, podemos apreciar con gran mérito, cómo los religiosos salvatorianos han trabajado y que sus esfuerzos no han sido en vano. Si miramos un poco la historia de ellos y de nuestra Parroquia, lo podemos notar.

PARROQUIA SANTA CRUZ DE MANGA

Desde los primeros años del siglo XX al surgir en la isla de Manga nuevas parcelaciones, regias mansiones de estilo arabesco y la pavimentación de sus principales vías, surgía en la Calle Real una pequeña capilla de madera, llamada la Ermita de la Santa Cruz de Manga, que sirvió por muchos años para el culto divino a los habitantes, acompañada por los Padres Salvatorianos Alemanes, que venían desde la Iglesia de la Santísima Trinidad, barrio Getsemaní. 


El P. Salvatoriano Patricio Mayr SDS, Párroco de la Santísima Trinidad, mostró una gran predilección por la isla de Manga. Y muy pronto, empezó a levantar una nueva iglesia de material en el lugar donde está hoy el templo parroquial, en un lugar obsequiado por don Carlos Vélez Daníes. Fue una amplia edificación de una sola nave.

 
El P. Patricio se estableció en la Isla de Manga el 5 de marzo de 1924; tomó por residencia en una pieza desmantelada encima de la que hoy es la sacristía. El 15 del mismo mes recibió el nombramiento de primer párroco de nuestra Iglesia. En el mes de abril del mismo año comenzó la construcción de la nueva casa cural, la cual fue inaugurada el día 5 de octubre del mismo año y bendecida solemnemente por el Excelentísimo Señor Arzobispo Monseñor Pedro Adán Brioschi.


Terminada la construcción de la casa, el Padre se preocupó de la parte espiritual de sus feligreses.  Estableció la Congregación de las Hijas de María, encargó nuevos altares de mármol, el del Sagrado Corazón de Jesús y el de San José.  Pronto floreció la devoción al Sagrado Corazón, mediante el ejercicio de los Primeros Viernes y el Apostolado de la Oración, tuvo lugar la consagración de las familias.


En los años 1926 y 1927 construyó la famosa torre, su orgullo y alegría.  En todas partes hablaba de la torre, y cuando llegó el reloj, su alegría no conoció límites, y casi no pudo esperar el momento de ver el reloj en su sitio, arriba en el campanario y oír su primera campanada. En los años de 1928 y 1930 ensanchó la Iglesia, levantó las dos naves laterales.  Más tarde encargó para dichas naves dos altares de mármol, el de la Inmaculada y el de Santa Teresita.

El P. Patricio se preocupó también por la juventud femenina, y consiguió para su colegio Las Madres Mercedarias de México, que llegaron en enero de 1929. En marzo de 1932 agotado por los excesivos trabajos debió regresar a su patria y murió al año siguiente en su pueblo natal.


Hoy todo este trabajo sigue latente en nuestra Parroquia, la continuidad y el ardor del amor por Cristo sembrado por los ilustres antecesores: P. Felipe Renz SDS, P. Emerano Roider SDS, P. Beltrán Zeh SDS, entre otros,  han sido el camino y la guía que luego muchos religiosos nos han brindado; ellos, albergado dentro de sus planes pastorales esa misión legada, han venido creando ambientes propicios para continuar organizando y desarrollando con espíritu evangélico comunidades de vida que animan y fortalecen la fe y el amor por Cristo Salvador.

IGNACIO MADERA VARGAS

14 de agosto de 2022 12:00 AM

 @ElUniversalCtg

En conversación con una joven uno de estos días me fue diciendo, con sonoro desparpajo, que no creía en Dios sino en la ciencia; y ello me ha llevado a compartir con ustedes las siguientes reflexiones que pueden ayudar a entrarnos con derecho a profundizar en esa presencia inquietante que es Dios en tu vida y la mía.

Somos parte de un momento histórico en el cual la cuestión de Dios no es indiferente, aunque aparentemente así lo sea; y la sospecha de estar ante ignorancias doctas con afirmaciones acerca de la contradicción entre fe y pensamiento científico no deja taladrar nuestra conciencia. Nada más falso que una verdad a medias porque algunas preguntas de la vida se las hacemos a la ciencia y otras igualmente definitivas se las hacemos a la fe.

Dios está en el centro de las certezas y las dudas. Este hecho nos viene fortalecido por los resultados de las ciencias, los diversos sistemas religiosos con sus propuestas divergentes y las convicciones personales. Los desarrollos científicos pueden ser canto de gloria a la presencia de Dios en la creación o desalojo de Dios del interior de lo real sustituido por fuerzas o energías o por el azar o el absurdo de la fluidez sin orientación predeterminada.

De igual manera la proliferación de las expresiones religiosas no tradicionales en estos últimos tiempos nos señala, por una parte, un despertar de lo religioso que puede ser saludable para el hombre cansado de las propuestas cientificistas, pero por la otra una radicalización de la contradicción que significa la imposibilidad de los creyentes en Él de unificarse y luchar por una humanidad como ese mismo Dios pareciera quererla. Y nuestra vida, planteando cotidianamente preguntas acerca de tantas cosas que se quedan sin respuesta. Por ello, recurrimos a una tradición, de ella somos parte: a la de Israel expresada en la escritura del Antiguo Testamento y a la de la experiencia original y única de Jesús de Nazaret, en el Nuevo Testamento.

Dios sigue siendo presencia incómoda e inquietante. Incómoda porque los seres humanos experimentamos que es difícil su estar allí siendo que estamos abusando de las posibilidades que tenemos de dominar la tierra y someterla, de construir la comunidad humana o destruirla. Inquietante porque los hombres y mujeres que somos, retados en este tiempo convulsionado, experimentamos y sentimos el brote por aquí y por allá de nuevas maneras de vivir la presencia del misterio y de reconocer los gritos de Dios en el corazón renovador de los humildes, los oprimidos, los marginados, precisamente donde más nos cuesta encontrarlo.

Desde el claro oscuro de este tiempo, con su bondad y su terror, surge la sonrisa que provoca la esperanza porque la vida vuelve a vivir y el amor se hace posible.

Teólogo y religioso Salvatoriano.