Acerca de la S.D.S.

SOCIEDAD DEL DIVINO SALVADOR

Religiosos Salvatorianos en el mundo: Actualmente hay presencia en los cinco continentes y en 44 países.
Beato Francisco María de la Cruz Jordán, fundador de la Sociedad del Divino Salvador.
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-Breve biografía-

Nació el 16 de junio de 1848 en Gurtweil, junto a Waldshut (Baden), Alemania, como segundo hijo de unos padres muy pobres, pero muy cristianos. Fue bautizado el día siguiente con el nombre de Juan Bautista. Solo en una edad más madura pudo prepararse este joven hombre a través de una vida llena de privaciones, pero de estudios llenos de éxito a la meta deseada desde una edad temprana: el sacerdocio. El 21 de julio de 1878 fue ordenado sacerdote en Saint Peter de la Selva Negra. A causa de su gran talento para idiomas, lo envió su obispo local a seguir estudiando en Roma. Como «Enviado Apostólico» pudo pasar Juan Bautista Jordán, ya como sacerdote, varios meses en el Próximo Oriente. En los santos lugares se clarificó su llamada interior llegando a ser una decisión sólida: Tenía que llamar a la vida una obra, que se dedicase plenamente a la extensión de la fe apostólica. Pues «en esto consiste la vida eterna: en que todos te conozcan a Ti, oh Dios, y a tu enviado Jesucristo» (Jn. 17,3).

Después de mucho rezar y de repensar los planes, pudo fundar Juan Bautista Jordán con consejo y bendición eclesiásticas el 8 de diciembre de 1881, en Roma, una rama masculina. Solo 7 años después tuvo éxito la constitución de la rama femenina, igualmente el 8 de diciembre, en Tivoli. A la cabeza le ayudó una noble, e igual que él, con muy grandes sentimientos apostólicos, la Beata María de los Apóstoles (Baronesa Teresa de Wüllenweber). Las dos fundaciones se consolidaron rápidamente y desde 1893 llevaron el nombre «del Divino Salvador» (Salvatorianos * Salvatorianas). Hoy trabajan en todos los continentes «como trabajadores en la viña del Señor en todos los pueblos» (Jordán 1878).

El P. Francisco María de la Cruz Jordán, como se llamaba ahora, fundamentó sus obras en la confianza en Dios y en la pobreza evangélica. Se desarrollaron con infatigable celo apostólico y humilde servicio, dispuestos a intentar evangelizar y caminar “en todas partes por todos los caminos que la caridad de Cristo inspire» (Regla fundamental Salvatoriana). Aseguró su continuidad por medio de una oración continuada y por un amor valiente a la cruz.

Cuando ya sus fuerzas se habían agotado en su entrega por la meta Salvatoriana, le obligó la primera guerra mundial a irse a Friburgo (Suiza) al exilio. Murió después de una vida santa y entregada a Dios en una pobre casa de Tafers junto a Friburgo (Suiza) el 8 de septiembre de 1918. El día del nacimiento de su Madre Celestial, a la cual estaba tan filialmente unido, fue el día de su muerte y al mismo tiempo el día de su nacimiento para el cielo: éste es el profundo convencimiento de sus hijos e hijas espirituales.

Hoy en día, más de tres mil hombres y mujeres son miembros de alguna de las comunidades fundadas por el Beato Francisco Jordán. Nuestro anhelo es que el Salvador sea más conocido y amado en el mundo actual. Generalmente vivimos en comunidades pequeñas, utilizando nuestros talentos en diversos modos para fomentar el crecimiento de las Iglesias particulares. Como parte de una comunidad global, podemos llevar a las Iglesias particulares el verdadero sentido universal de la Iglesia.

No nos consideramos en primer lugar seguidores o discípulos del Beato Francisco Jordán, sino miembros de la familia que él fundó, hallando nuestra inspiración en las mismas ideas que lo inspiraron a él. Él convocó un grupo de personas para formar una nueva sociedad dentro de la Iglesia – una que no estuviera limitada a uno o dos apostolados, sino que utilizara “todas los medios y modos que el amor a Cristo inspira” para lograr que la gente conociera al Salvador. Una característica específica sería una actitud abierta y amigable de sus miembros hacia el prójimo, siguiendo el ejemplo de bondad y amabilidad de Cristo mismo. Nuestro propósito es hacer que la mayor cantidad de gente conozca a Jesús el Salvador y que encuentre en Él su salvación… (Continuará…).

PREPARACIÓN Y CEREMONIA DE BEATIFICACIÓN DE FRANCISCO MARÍA DE LA CRUZ JORDÁN
Himno Salvatoriano.